Jobs to be done (o JTBD) propone explicar las razones por las que un usuario elige un producto en lugar de otro.

En lugar de partir de las motivaciones o frustraciones de los usuarios (enfoque en las personas), nos invita a pensar en la preferencia del usuario por un producto desde la perspectiva del «trabajo» (o «tarea») que el producto realizará para él.

Dicho de otra manera, un comprador no adquiere un taladro por el placer de poseer un taladro o por la frustración de no tenerlo, sino para el «trabajo» de perforar un agujero.

El trabajo que se le pide a un producto es, por naturaleza, estable en el tiempo e independiente de la solución, lo que tiene consecuencias en la forma en que el producto evoluciona.

Analizando las expectativas del usuario a lo largo de su experiencia con el producto y el conjunto de trabajos esperados, podemos identificar las áreas de mejora o las características que tienen más probabilidades de maximizar el valor del producto a ojos del usuario.

La identificación de los trabajos que ocupa un producto puede realizarse mediante la observación de los usos in situ y mediante intercambios exhaustivos con los usuarios a fin de formular sus expectativas antes, durante y después del uso del producto. Estos trabajos se pueden resumir en un mapa de trabajo organizado cronológicamente: pre-ejecución, ejecución y post-ejecución del trabajo.

Para profundizar más: Caso teórico en el Metro de Madrid: ¿JTBD para mejorar la eficiencia de un proceso? 

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