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En una organización a gran escala, hablamos de dependencia cuando los squads no son autónomos para entregar su hoja de ruta o alcanzar sus objetivos porque deben esperar a que otro squad realice una actividad o tarea. Como resultado, el Time to Market se hace más largo (la demora de un equipo afectará a los demás), la previsibilidad disminuirá, la vida diaria de los equipos será desagradable y, en el peor de los casos, el producto se verá deteriorado.

En un modelo de organización vertical, es frecuente que un squad necesite que otro squad desarrolle una funcionalidad, una base tecnológica o corrija un error antes de poder poner en producción su propia funcionalidad, existe una fuerte dependencia. Por ejemplo, si un squad cuyo objetivo es mejorar la comunicación con el usuario ha elegido priorizar en su backlog una revisión total del sistema para enviar correos electrónicos, los otros squads que deseen trabajar en contacto por correo electrónico con el El usuario probablemente tendrán que esperar hasta que el nuevo módulo esté terminado, o ayudar con el desarrollo.

Este tipo de dependencia es a menudo inevitable. Por lo tanto, una organización vertical no resolverá mágicamente la coordinación entre los equipos. Para ello es necesario activar un cierto número de palancas que garanticen que el Producto permanezca coherente en su conjunto, que la colaboración entre los squads sea fluida y no esté compartimentada. Se pueden establecer organismos globales de arbitraje y gestión de dependencias, como la Program Increment (PI) Planning, por ejemplo. También es posible utilizar la gestión visual o contratar a un Program Manager cuya función será racionalizar la organización y llevar a cabo proyectos multifuncionales. Ningún sistema es perfecto y cada organización debe encontrar las palancas que le convengan. Por otro lado, cuanto más perfiles multidisciplinares y full stack compongan la organización, más se simplificará la gestión de las dependencias.

Para saber más:

Escalando el equipo de su producto mientras se mantiene ágil: una charla que dura más de una hora, en la que Dan Podsedly comparte sus desafíos organizativos en Pivotal Software.