Tu producto necesita aportar un valor real a tus usuarios, pero no basta con eso: también tiene que ser de una altísima calidad, es decir, que tienes que construirlo adecuadamente. El mantra de cualquier Product Manager debería ser algo como «Construye el producto adecuado y constrúyelo adecuadamente».

A medida que el ecosistema del desarrollo de software ha ido madurando, la calidad de los productos digitales también ha experimentado una notable mejora, lo cual está relacionado, por lo general, con la introducción de los enfoques ágiles y de DevOps en los equipos de desarrollo. Sin embargo, muchos equipos aún aplican principios ágiles con la excusa de ir sacando nuevas features sobre la marcha e incluso cambiar los objetivos principales del producto constantemente.

Aplicar el desarrollo de software ágil en un equipo no significa que debas desarrollar todas las features que se te ocurran simplemente porque puedas o «tengas derecho» a cambiar de opinión cuando así lo consideres. Como Product Manager, tu papel es concebir una serie de bloques de software coherentes para que un equipo de desarrolladores y diseñadores les den vida, y no construir una lista infinita de features sin conexión aparente. Dicho de otra forma: para dirigir el desarrollo de tu producto, necesitas tener visión. Eso es lo que te permitirá construir un software que fidelizará aún más a los usuarios que ya tienes y conseguirá otros nuevos.

¿Y en qué consiste exactamente la visión de producto? 🧐

Todas las empresas tienen una estrategia de negocio, y cada una de ellas necesita seguir un plan operativo para transformar su estrategia en un producto. La visión de producto se puede definir como la inventiva que permite que un Product Manager convierta una estrategia de negocio en un producto que funcione. La visión de producto no es un requisito único de los equipos ágiles, ni está limitada a proyectos de software. Sin embargo, para el caso de este libro, con visión de producto nos referimos al hilo conductor de las tres herramientas más importantes del Product Manager ágil: el backlog, el mapa de historias y el plan de lanzamientos (del cual hablaremos más adelante).

Tu visión de producto debería responder a estas preguntas:

• ¿Qué problema soluciona tu producto?

• ¿Quién necesita tu solución?

• ¿Cómo puedes ofrecer una solución a los problemas a los que se enfrentan tus usuarios?

• ¿Cómo lo vas a introducir en el mercado?

• ¿Cuál es tu modelo de negocio?

• ¿Cómo puedes medir el éxito de tu producto?

Para construir un producto con éxito, es vital que la visión de ese producto esté claramente definida, la cual, además, te permitirá:

• Poner a trabajar en común a las partes interesadas: los equipos técnicos, de marketing y de finanzas.

• Motivar a tu equipo y a las partes interesadas.

• Anticipar cómo planeas construir y entregar tu producto desde un punto de vista tecnológico.

Como se mencionó en la introducción, la visión de producto es aún más importante para los equipos ágiles que para aquellos que trabajan con enfoques de desarrollo más clásicos. En el desarrollo ágil, las features que se construyen y el orden que se sigue para ello no son siempre los mismos; por eso, la visión del producto cobra aún más importancia. Al comienzo de cada ciclo de desarrollo, todo el equipo tendrá que entender cómo encajan sus siguientes tareas en la definición principal y los objetivos del producto. Si no son capaces de hacerlo, quizá tengas que replantearte el trabajo que estáis haciendo. Pero también hablaremos de esto más adelante.

Enfoques para construir tu visión de producto 🧱

Desde un punto de vista metodológico, te aconsejamos encarecidamente que pruebes el método del Lean Canvas. Este método, desarrollado por Ash Maurya, se basa en rellenar un Lean Canvas que te ayudará a definir e imaginar tu producto.

Aunque al principio la idea del Lean Canvas pueda ser algo confusa, hay que pensar que la parte de la izquierda se refiere a nuestro producto y la derecha al mercado para el que lo estamos desarrollando:

Segmentos de clientes: ¿Quién es el usuario objetivo de tu producto? ¿Quiénes serán los Early Adopters?

Problema: ¿Cuáles son los tres problemas principales que tu producto debería solucionar para los Early Adopters y usuarios?

Propuesta única de valor: Es la parte clave del Lean Canvas donde intentarás definir cómo tu producto ofrece valor a los usuarios. Representa el punto crucial que decidirá si un usuario potencial se convierte en uno habitual.

Solución: ¿Qué tres features principales abordarán las necesidades de tus futuros Early Adopters?

Canales: Pueden Pueden ser gratuitos, de pago… ¡atrévete y propón algo diferente!

Métricas clave: ¿Qué métricas clave vas a utilizar para validar o invalidar tus ideas e hipótesis?

Estructura de costes: ¿Cuáles son tus costes fijos y variables?

Fuentes de ingresos: ¿Cuál es tu modelo de negocio? ¿Cómo vas a generar ingresos?

Ventaja injusta: ¿Qué os convierte a ti y a tu equipo en las personas adecuadas para afrontar este problema y lanzar una nueva solución al mercado? Hablamos de cualquier cosa, como una ventaja técnica, la facilidad de acceso al mercado, una marca potente, etc.

Construir un Lean Canvas es una gran forma de darle un enfoque integral y constructivo a tu producto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el lienzo es la parte más importante de lo que refleja tu producto y negocio, así que no puedes esperar completarlo en una sola tarde de trabajo y utilizarlo a lo largo de todo un ciclo de vida del producto sin cuestionarlo en ningún momento. Así, no llegarás muy lejos. Este Lean Canvas tiene que actualizarse con regularidad, a medida que construyes tu producto y vas conociendo el mercado, y hasta que valides todas tus hipótesis de partida, incluidas las más complejas. Una vez organizado correctamente, tendremos que trabajar en profundidad en cada sección del Lean Canvas. Lo explicaremos en el segundo y tercer mandamiento más detalladamente.

¿Cuánto tiempo debería llevarme? ⏱️

Mientras comienzas con el proceso de definición de tu visión de producto, no debemos olvidar nunca dos cosas: una, que invertir tiempo y recursos para definir la visión de producto «perfecta» no tiene por qué derivar necesariamente en un producto con éxito; dos, que tu visión deberá evolucionar con el tiempo y a medida que lo haga tu producto. En resumen: nada de lo que se te ocurra aquí o en cualquier otra parte es algo definitivo.

Si nos fijamos en muchas empresas emergentes, (startups) que ahora están teniendo éxito, se ve claramente que aprendieron y trabajaron en redefinir su visión de producto a medida que lo iban construyendo; en el mundo de las startups, se trata de un proceso más comúnmente conocido como «pivotar».

El equipo de Pinterest, la popular red social para descubrir productos, ideas y recetas, comenzó construyendo un carrito de compra multisitio donde los usuarios pudiesen añadir sus productos para que se les notificase su disponibilidad. Tras unos meses en marcha con su producto inicial, conocido como Tote, el equipo observó que la feature más valiosa de este era una lista de productos de diferentes tiendas en línea que se pudiera compartir. Y fue entonces cuando decidieron pivotar. Este movimiento hizo que Pinterest se convirtiese en el producto de éxito que conocemos y utilizamos hoy en día.

Este es un buen ejemplo de cómo una visión de producto sólida permitió al equipo de Pinterest identificar a sus usuarios, su mercado y los problemas a los que se enfrentaban. Aunque las features iniciales que escogieron para construirlo no respondían de forma directa a los problemas más importantes de sus usuarios, sí que lograron aproximarse, y por eso fueron capaces de cambiar su visión y producto. Es muy posible que tu visión acabe evolucionando, pero, incluso así, el hecho de dedicar más tiempo a crear la primera versión del producto podría ayudarte a dar con la forma de introducirlo en el mercado adecuado sin invertir demasiado tiempo o recursos.

En vista de lo anterior, parece que merece la pena materializar tu visión de producto, pero ¿cuánto tiempo y esfuerzo te va a costar? Debería ser un punto medio entre ser excesivamente cauto y pasar muchos meses comprobando tus hipótesis con experimentos empresariales complejos, y preparar tu Lean Canvas en una servilleta a la hora de comer. Para determinar en qué parte de la escala deberías moverte, fíjate en tus competidores: ¿cuánto tiempo les llevó construir su producto? ¿Cuánto crees que te va a llevar a ti? Por regla general, creemos que dedicarle alrededor de un mes a este proceso es una apuesta segura para un producto que calculamos que tardará en desarrollase un año.

Las herramientas ⚒️

Además del Lean Canvas, tienes otras herramientas interesantes a tu disposición:

Tablón de visión de producto:
http://romanpichler.com/tools/vision-board

Generación de modelo de negocio:
https://strategyzer.com/

Herramientas en línea:
https://leanstack.com/

Tablón de validación:
https://www.leanstartupmachine.com/validationboard/

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